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Cómo tener autodisciplina: 7 claves para lograr lo que te propones

La autodisciplina es el precio de la libertad.

A veces, eso de la autodisciplina, de marcar fechas en el calendario, planificar semanas, días y horas, y de forzarse a hacer algo, parece que nos convierte en esclavos de nosotros mismos. Pero, en realidad, es la clave para ser más libres.

La libertad puede ser tu mejor aliada si se enfoca bien para realizar un propósito con mayor flexibilidad. Pero una libertad mal gestionada puede convertirse en tu peor compañera.

Tener disponibilidad para hacer algo, pero no saber qué hacer, no hace que seas libre, sino más bien esclavo de tu incertidumbre, de tu inseguridad, de tu pereza y de la peor versión de ti mismo.

En cambio, si estableces unos parámetros que te permitan usar esa disponibilidad para conseguir algo significativo, entonces sí que te sentirás bien. Por ejemplo, si tienes una tarde libre y estás todo el día en el sofá mirando la televisión y comiendo dulces, y eso lo repites todas las tardes de la semana, es posible que no acabes sintiéndote tan bien como quisieras.

Pero si aprovechas parte de ese tiempo para experimentar con algo que te interese y que sea importante para ti, pues probablemente te sentirás una persona más productiva, capaz y satisfecha.

En otras palabras: los malos hábitos te destruyen, pero los buenos hábitos te construyen.

Para mí, ser libre no es no tener nada que hacer, sino saber que puedes dejar de hacer algo si lo necesitas. Es saber que tienes la capacidad de priorizar las cosas importantes.

Y como considero que esto es algo fundamental para lograr una buena fortaleza mental, aquí voy a compartir contigo siete recomendaciones sobre cómo tener autodisciplina.

Índice

    Establece un horario para ti

    como tener autodisciplina

    Considero que esto es lo más importante. Si determinas un horario semanal exclusivamente para ti y tus proyectos, y lo cumples, tendrás como mínimo la mitad del trabajo hecho.

    Normalmente pasamos los días priorizando el bienestar de otras personas, cumpliendo horarios que no hemos elegido. Pero tener autodisciplina significa más bien lo contrario: priorizar tus cosas importantes antes que las de los demás. Es hacerte responsable de tus propios hábitos.

    Si por ejemplo quieres aprender a cocinar y te apuntas a un taller grupal, pues seguramente te será más fácil cumplir porque tendrás ese compromiso social que puede ayudarte a ser constante.

    Pero si en cambio haces un proyecto más solitario y tienes que cumplir contigo mismo y ya está, es posible que te cueste más. En este punto tienes que pensar en qué momento del día eres más productivo según tu disponibilidad y adaptarte a los cambios que surjan a lo largo del tiempo.

    Tener una rutina matutina en la que lo primero que hagas al levantarte sea cumplir con tu propio horario para hacer tus cosas es lo más conveniente para muchas personas, al menos para mí. Además, cuando son las 6, está todo más tranquilo, y puedo concentrarme mejor.

    Pero es posible que prefieras centrarte en definir una rutina nocturna para hacer tus cosas, o en cualquier otro momento del día que puedas repetir habitualmente.

    Adquiere el hábito de terminar las cosas

    Hay una línea muy fina entre ser una persona productiva y sentir una ansiedad terrible que te paraliza por completo.

    Esa diferencia la noto cuando sé que tengo que hacer más de una cosa. Cuando no me organizo bien y quiero abarcar más de lo que realmente sé que puedo hacer. Si empiezo a hacer dos tareas distintas y alterno entre las dos, es probable que no termine ninguna. Me distraigo con más facilidad y me siento peor.

    Y al terminar el día, siento que no he sido suficientemente productivo. Por eso considero que adquirir el hábito de terminar lo que empiezas es clave para adquirir autodisciplina. Por ejemplo, si quieres escribir un libro, empiezas por la primera palabra, luego terminas la primera frase, luego el primer párrafo, y así hasta completar una página, un capítulo, una sección y el libro entero. Pero todo empieza en terminar de escribir la primera palabra.

    También me pasa con la comida. Tengo la costumbre, probablemente desde pequeño, de terminar el plato. Y eso me ayuda a controlar mejor las cantidades para saciarme y quedarme bien.

    Si todavía no tienes la costumbre de terminar cosas que requieren un tiempo considerable, puedes empezar siendo consciente cada vez que completas una cosa pequeña e ir aumentando el reto de forma progresiva.

    No pienses en ponerte objetivos, sino mini objetivos, o incluso algo más pequeño. Algunos ejemplos pueden ser hacer la cama cada día a la misma hora, terminar parte de una tarea en el trabajo, ponerte un reto de escribir un diario con 100 palabras cada día, etcétera.

    Lo más importante es que te acostumbres a mantener el foco durante el tiempo suficiente. Y esto me lleva al siguiente consejo sobre cómo tener autodisiciplina.

    Despídete de las distracciones

    Creo que cada vez tenemos menos capacidad de concentración porque la sociedad moderna actual está programada para atraer nuestra atención todo el rato. Notificaciones en el teléfono móvil, publicidad, ruidos de la calle, etcétera. Eso es un problema porque las distracciones pueden ser uno de los motivos principales por los que no terminamos de hacer lo que tenemos que hacer.

    Al principio, cuando ya has establecido tu propio horario para ti, es mejor que evites las distracciones durante ese tiempo a toda costa para trabajar tu autodisciplina, estar en tu propia burbuja y optimizar cada minuto.

    Por ejemplo, si estás en una red social, pues puedes quitar notificaciones para aprovechar mejor ese tiempo, dejar el teléfono móvil en otra habitación, o incluso eliminar tu cuenta de esa aplicación directamente si consideras que te quita más de lo que te aporta.

    O si estás trabajando con el ordenador y oyes muchos ruidos aleatorios de vecinos que te distraen constantemente, puedes ponerte los auriculares y escuchar ruido blanco, como por ejemplo sonido de la lluvia, del mar o de un secador, o ponerte música que te gusta.

    Piensa en tu propósito

    Pensar no solo en lo que haces, sino en el por qué lo haces, puede ser determinante para mantener la motivación y el foco a corto, medio y largo plazo.

    Da igual que no lo tengas muy claro, pero pensar en ello le puede dar una dirección más clara a tu creación y autodisciplina. Por ejemplo, si quieres apuntarte a un taller de cocina, pues tu propósito puede ser el de nutrirte mejor a ti y a tu familia para estar más saludables, sorprender a tu familia con tu arte culinario, crear un libro de recetas para personas que quieran perder peso, etcétera.

    Ya he dicho en videos anteriores que para mí tener un propósito es mejor que tener tan solo un objetivo simple. El propósito, para mí, es algo que haces no solo por ti, sino también para el beneficio de otras personas.

    Es la base sólida sobre la que construyes tus actos. Incluso tu voz se vuelve más determinante. Si quieres mejorar en este aspecto, puedes ver el artículo sobre cómo mejorar la comunicación asertiva

    Ten fe en el largo plazo

    Procura sustituir la satisfacción instantánea y fácil por una gratificación mayor que resulte de haber hecho más esfuerzo por tu parte.

    Para ello es fundamental creer en que el sacrificio que haces te va a ayudar a cumplir tus metas. Eso no significa que cualquier acción que hagas sea un éxito, porque puedes fallar un sinfín de veces. Pero lo importante aquí es aprender de los fallos para que cada vez estés más cerca de tus objetivos.

    Para tener autodisciplina, hay que ser conscientes de que hay momentos muy duros, ya sea por aburrimiento, complejidad o falta de motivación. Pero, aun así, es posible disfrutar más del camino que de la meta.

    Así que mi recomendación es que te tomes esta aventura como una oportunidad para desarrollarte y descubrir aspectos nuevos sobre tu proyecto y sobre ti.

    Empieza sin haberte motivado antes

    A veces creemos que la motivación viene primero, y quizá en un primer momento sí que es así.

    Pero a medida que pasan los días, tenemos que ser capaces de hacer que lo primero sea la disciplina. Cuando te presentas cada día a la misma hora para hacer algo aunque no tengas la motivación y sin que te lo pida nadie es lo que te hace desarrollar esa disciplina.

    Y no solo puedes motivarte antes de empezar hacer algo, sino que también puedes sentir esa inspiración cuando ya has empezado a trabajar en ello.

    En otras palabras: no hagas que tu autodisciplina dependa de tu motivación. Haz que tu motivación dependa de tu autodisciplina.

    Haz ejercicio varias veces por semana

    El último consejo, aunque quizá puede ser el más importante, es que practiques actividad física de manera habitual. Que integres el hábito del ejercicio en tu vida cotidiana.

    Eso hará que te valores más, que te sientas más saludable y que tu condición física mejore. Y no solo eso: también te ayudará a tener autodisciplina para otros aspectos.

    Si consigues hacer deporte diferentes días por semana, estarás tomándote más en serio, te volverás más responsable y más fuerte física y mentalmente.

    Establece un horario que puedas cumplir de manera frecuente. Empieza suave con un calentamiento y luego haz más esfuerzo, o sal a caminar o a correr, por ejemplo.

    Así estarás centrándote en hacer cosas que realmente puedes controlar. Eso es fundamental para mejorar la autodisciplina.

    Y si quieres empezar a hacer ejercicio en cada de manera minimalista, completa y efectiva, dirígete al enlace de la descripción para recibir una guía gratis con mi experiencia.

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